La curva de Laffer representa la relación existente entre los ingresos fiscales y los tipos impositivos, mostrando cómo varía la recaudación fiscal al modificar los tipos impositivos. Fue difundida por el economista Arthur Laffer, aunque cinco siglos antes el economista nor-africano Ibn Jaldún ya había teorizado sobre la relación entre los tipos impositivos y la recaudación, y también John Maynard Keynes unos pocos años antes.
Al representar los ingresos fiscales en relación con el tipo impositivo. Si el tipo impositivo es cero, los ingresos fiscales serán también nulos. Si por el contrario los tipos impositivos son del 100% los ingresos fiscales también se anularán, nadie ofrecería ni demandaría el bien en cuestión. Según Laffler, entre estos dos puntos extremos, los ingresos en función del tipo primero aumentarán para a continuación disminuir hasta llegar a cero. El fundamento matemático es el teorema de Rolle, en virtud del cual si el ingreso fiscal es una función continua del tipo impositivo, entonces tiene (al menos) un máximo en un punto intermedio del intervalo.
La curva de Laffer muestra que el incremento de los tipos impositivos no siempre conlleva un aumento de la recaudación fiscal. La característica más importante de esta curva reside en que indica que cuando el tipo impositivo es suficiente alto (t* en la gráfica adjunta), si se sube aún más, los ingresos recaudados pueden terminar disminuyendo. La disminución de la oferta del bien reduce hasta tal punto los ingresos fiscales que la subida del tipo impositivo no compensa la disminución de la oferta. Este fenómeno se denomina efecto Laffer, en honor al economista Arthur Laffer que hizo este gráfico a principio de la década de 1980.
Desde la perspectiva de la teoría económica keynesiana la relación entre la renta nacional y la presión fiscal es inversa. Aquí se muestra la curva de Laffer con la evolución de la renta:
Según el modelo keynesiano aumentar los impuestos lleva a una contracción de la demanda agregada (la base imponible global) pero también lleva un incremento de los ingresos estatales hasta el óptimo de la función de Laffer. A partir de ese óptimo la recaudación y la demanda global se reducen. Esto es debido a que la mayor parte de la carga fiscal recae sobre las clases medias que son las que mayor proporción de su renta dedican al consumo. Si la mayor parte del esfuerzo fiscal recayese sobre las clases altas que dedican gran parte de su renta al ahorro la caída de la demanda global tardaría más en llegar. Es lo que se conoce como redistribución de la renta.
Este modelo ha sido objeto de debate, rechazado por Galbraith, pero apoyado por Friedman. Éste último llegó a decir en su día que si el estado baja los impuestos y los ingresos aumentan, es que el estado no ha bajado los impuestos todo lo que debería. Pero aún así supone un punto de partida para los análisis fiscales. Y es que a medida que se incrementan los impuestos en un país es probable que baje su recaudación, debido a la evasión y fraude fiscal. Esto significa que aumentar los impuestos solo aumenta la recaudación entre quienes no tienen capacidad para la evasión o fraude: los trabajadores. Los trabajadores no tienen capacidad de evasión porque sus ingresos son todos recibidos por apuntes en cuenta, quedan registrados y la hacienda pública puede cruzar los datos. Por este motivo organizaciones como ATTAC han propuestos que todos los pagos superiores a 1000 euros se hagan por transferencia bancaria. Es una medida de lucha contra el fraude fiscal.
Es bien sabido que en España las grandes fortunas no tributan sus ahorros por IRPF (apartado de rentas del capital mobiliario) sino por SICAV. Esto lamentablemente es debido que gracias a la libre circulación de capitales en la UE y a la globalización financiera, pueden elegir con facilidad tributar allí dónde les sea más interesante. Un ministro de economía en el actual marco neoliberal debe elegir entre recaudar el 50% de cero o el 1% de algo. Evidentemente se inclinan por el 1%, con lo que se crean paraísos fiscales dentro de los propios países.
Para luchar contra la tiranía de las grandes fortunas y la ideología latente en la curva de Laffer se debe actuar contra los paraísos fiscales a la vez que creando una fiscalidad común en la UE. Entonces si que sería óptimo crear una reforma fiscal, haciendo más progresivo el IRPF y aumentando los tipos marginales. Éstas medidas harían cambiar el óptimo de la función de Laffer facilitando un aumento de tipos que recaigan sobre las grandes fortunas y no sobre las clases populares que son los que ahora mismo están manteniendo los gastos del estado. La recaudación aumentaría. Y por lo tanto la necesidad de financiarnos en los mercados de deuda se reduciría.
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